El fin de año ya se huele en el aire. Y para semejante temporada, preparamos esta seleccion de noviembre que es un viaje por tres interpretaciones brillantes de nuestro Malbec. Seis botellas pensadas para resolverte cualquier ocasión, sin vueltas ni tecnicismos snobs, directo al disfrute y al placer de la copa llena.
2 botellas de Famiglia Bianchi Malbec | El clásico que nunca falla
Un estandarte del vino argentino que sigue demostrando por qué tiene el lugar que tiene. En copa es pura elegancia: fruta roja madura, ciruelas frescas, sutiles notas florales y una crianza en roble que abraza sin tapar la fruta. Es ese vino confiable, redondo y señorial que abrís un domingo al mediodía para acompañar un asado de punta en blanco y te garantiza aplausos de toda la mesa.
2 botellas de Staphyle Dragón de Vino Malbec | Carácter, nervio y fruta explosiva
Acá cambiamos de marcha y nos vamos a Ugarteche, Luján de Cuyo. Este vino tiene garra, personalidad y una energía bárbara. En nariz y boca es pura fruta negra silvestre, un toque de especias y una textura jugosa que te despierta el paladar al instante. Moderno, vibrante y súper versátil: la botella perfecta para descorchar con unas empanadas jugosas, pastas rellenas o una charla que necesita chispa.
2 botellas de Los Durmientes Malbec | El gran hallazgo de pura tomabilidad
La joyita oculta de la caja. Un vino franco, honesto, donde manda la frescura y la fruta al frente sin maquillaje. Tiene taninos tan amables y un paso por boca tan fluido que tiene un peligro enorme: pestañeaste y la botella se terminó. Ideal para abrir a mitad de semana, para una picada espontánea o para esa sobremesa con amigos que se estira hasta la madrugada.